Por Rafael García-Miña
Nacida en Zafra (Badajoz), el 4 de octubre de 1966, Ana Peláez es una de las figuras más influyentes en el ámbito internacional en la defensa de los derechos de las mujeres con discapacidad. Su trayectoria no solo ha roto barreras personales, sino que ha abierto espacios de representación donde antes no existían.
Ciega de nacimiento, su historia es la de una vida construida desde la formación, el compromiso y una convicción firme: que la igualdad sólo es real cuando incluye a todas las mujeres.
De la experiencia personal a la influencia global
Desde sus primeros años, Ana Peláez estuvo vinculada al entorno educativo de la ONCE, donde comenzó a construir las bases de su desarrollo académico y personal. Más tarde se licenció en Ciencias de la Educación y Psicología, orientando su carrera hacia el ámbito social y la discapacidad.
Su recorrido no se quedó en el ámbito nacional. Con el tiempo, su perfil fue adquiriendo dimensión internacional hasta convertirse en una de las principales expertas en género y discapacidad.
Como refleja su trayectoria, no se trata solo de estar presente en los espacios de decisión, sino de transformar esos espacios desde dentro.
Romper el techo invisible: primera mujer con discapacidad en la Cedaw
Uno de los hitos más relevantes de su carrera llegó en 2018, cuando fue elegida miembro del Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (Cedaw) de Naciones Unidas, convirtiéndose en la primera mujer con discapacidad en formar parte de este órgano internacional.
Este logro no es sólo simbólico. Supone incorporar, por primera vez de forma directa, la perspectiva de millones de mujeres con discapacidad en uno de los principales organismos internacionales de derechos humanos.
Años después, en 2023, dio un paso más al asumir la presidencia de este comité, consolidando su liderazgo global.
La lucha contra la doble discriminación
El trabajo de Ana Peláez se centra en una idea clave: las mujeres con discapacidad sufren una doble discriminación, por razón de género y de discapacidad.
Durante años, esta realidad ha permanecido invisibilizada en políticas públicas y marcos legales. Su labor ha sido precisamente ponerla en el centro del debate internacional.
Como reflejan los organismos en los que participa, esta intersección entre género y discapacidad es uno de los grandes retos pendientes en materia de igualdad.
Una vida dedicada a generar cambio
Además de su papel en Naciones Unidas, Peláez ha desarrollado una intensa actividad en organizaciones como la ONCE, el Cermi o el Foro Europeo de la Discapacidad, desde donde ha impulsado políticas, iniciativas y marcos de acción en favor de la inclusión.
Su trabajo no se limita a la teoría. Ha participado en espacios institucionales, parlamentos y organismos internacionales, llevando consigo una visión clara: la igualdad no puede dejar a nadie atrás.
Inspiración para una sociedad más inclusiva
La trayectoria de Ana Peláez demuestra que el liderazgo inclusivo no es una aspiración, sino una realidad posible.
Su historia no solo representa el avance de una persona, sino el de millones de mujeres que, durante años, no han tenido voz en los espacios de decisión.
Hoy, gracias a referentes como ella, esa voz no solo existe, sino que influye, transforma y abre camino.