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Sentirse sobrepasada es una situación difícil de sobrellevar, pero no estás sola. Descubre cómo pedir ayuda para recuperar tu bienestar emocional y personal.

 

Cómo pedir ayuda cuando tienes depresión

Antes de nada, saber si estás o no deprimida no siempre es fácil. Hay pequeños periodos en los que el ánimo y las ganas parecieran haber desaparecer; date unos días antes de concluir que estás deprimida. Piensa en si hay motivos para que la tristeza y la desgana te puedan. Háblalo con personas que te conozcan, con las que tengas confianza. Escucha qué te dicen. Cómo te ven. Compárteles tu estado de ánimo. Sopesa si aquellas cosas que hay en tu vida que debieran hacerte feliz son o no suficientes. Si ves que la situación se prolonga y no sabes cómo afrontarla, ya has empezado a solucionarlo.

 

Reconocer que necesitas apoyo es el primer paso

Si has intentado tirar de ti, poner ilusión y ganas a las cosas, pero sigue pesando el día a día, si te cuesta un esfuerzo inmenso hacer cosas cotidianas, si no tienes ánimo para salir de casa, es el momento de reconocer que necesitas ayuda. Y quién no la ha necesitado en algún momento de su vida. Tú misma habrás ayudado a otras muchas personas en determinados momentos. Somos seres sociales, no siempre podemos salir de ciertas situaciones solos. Reconocerlo es ya un paso no solo importante sino imprescindible.

En ocasiones, la ayuda de nuestros familiares o amigos es suficiente pero no siempre es así. Hay momentos en los que hay que recurrir a profesionales que conocen este tipo de situaciones y son capaces de guiarnos y acompañarnos para que salgamos de ellas, preservando nuestra salud mental.

 

Validando tus sentimientos: No estás sola

Al igual que necesitamos compartir aquellas alegrías que hacen de nuestra vida algo grande, en los malos momentos tendemos a replegarnos, a guardar silencio, a evitar que los otros sepan de nuestras fragilidades. Es un error. Aquellas personas que nos quieren también van a ayudarnos en los malos momentos. Y pedirles ayuda es también un gesto de amor, para que el otro pueda demostrar cómo nos quiere.

Conviene también recibir la ayuda de profesionales. El médico de cabecera es una buena opción, ya que él nos puede dar una primera aproximación y/o derivar a un especialista que nos de herramientas para que podamos domar la situación por la que atravesamos, esa depresión que nos doblega. Es posible que necesitemos ayuda farmacológica. Tal vez. Es normal. La ansiedad puede tardar en marcharse, y necesitamos cierto sosiego para pensar con claridad.

 

Superar las barreras y la doble discriminación

A las mujeres con discapacidad se nos suele exigir más. A veces, nosotras mismas nos exigimos lo que no hacemos con otros. No somos súpermujeres. Ni falta que hace. La discapacidad y la depresión no es un matrimonio. Pueden darse, como puede darse la depresión en cualquier otra persona en la que no concurra la discapacidad. Bastante duro es sobrellevar la doble discriminación que tenemos a nuestro cargo, por ser mujer y por tener discapacidad.

Hay asociaciones como Inserta Empleo, que tienen programas específicos para mujeres con discapacidad en tu situación. Cuenta con ellos, sus ayudas son gratuitas y pueden ser decisivas.

 

Pasos prácticos para hablar sobre tu salud emocional

Hablar de uno mismo cuando está en un momento bajo no es fácil. Intenta comenzar la conversación con frases sencillas. «No me encuentro bien», «No sé qué me ocurre», «¿Tienes un rato para hablar de algo?». Después, trata de especificar qué cosas te suceden, si te sientes triste, si duermes mal, si estás apática. Intenta darle al otro la mayor información posible para que se haga una idea clara de tu estado. Y escucha tu propia voz. Hay veces que, cuando hablamos, nos sorprendemos a nosotros mismos diciendo en voz alta cosas que no habíamos pensado y que nos pueden servir como claves.

Escoge un momento en el que la conversación pueda desarrollarse con tranquilidad, que ni tú ni tu interlocutor tengas algo que hacer, para evitar que la charla se interrumpa de manera brusca. Es conveniente, además, buscar un lugar tranquilo para hablar, sin mucho ruido, que propicie cierta intimidad. No tengas miedo. Comparte cómo te sientes. Darle palabras a ese sentimiento ya alivia.

 

Identificar a una persona de confianza

Saber con quién puedes hablar es más una cuestión intuitiva. Nadie mejor que tú para escoger a un interlocutor al que contarle cómo estás. Será, sin duda, alguien que te conoce, que sabe de tu trayectoria, que te quiere, alguien con empatía y capacidad de escucha, que no te interrumpa al hablar, que le interese lo que le estás contando porque le importas. Alguien lo suficientemente cercano a ti para entender tu punto de vista y que establezca la distancia suficiente para poder evaluar la situación con cierta objetividad.

 

Qué decir cuando las palabras no salen

Lo primero es tratar de relajarte. No se trata de ser brillante, sino en primera instancia de desahogarnos y, después, de que el otro pueda ayudarnos. Si necesitas llorar, llora, no hay problema. ¿Por qué va a ser malo llorar? Tal vez te ayude un abrazo, y coger la mano al otro para sentirte segura. Hazlo.

 

Buscar recursos profesionales y de apoyo

Si no te alcanza con la ayuda que te prestan las personas a las que quieres, es el momento de recurrir a un profesional. Como apuntamos antes, la opción del médico de cabecera es una buena vía. Te derivará al psiquiatra o al psicólogo. Los hospitales también tienen unidades de salud mental. Puede acudir a ellos si en algún momento la angustia y el dolor es demasiado grande. Por último, puedes buscar a algún psicólogo que te recomiende alguien cercano. O acudir a alguna asociación especializada en salud mental, como la Fundación ANAED, que ayuda en caso de depresión.

 

¿Cómo te ayuda Mujeres en Modo ON?

Mujeres en Modo es un proyecto enfocado en las mujeres con discapacidad, que promueve la lucha contra la violencia de género. Muchas mujeres sufren depresión como consecuencia de haber sufrido un episodio de maltrato. Si eres una de ellas, acude a nosotros. Recibirás una atención personalizada, donde te ayudaremos no solo a recomponerte como persona, a volver a creer en ti, sino que también te ofreceremos la formación necesaria para que tu futuro sea el que desees, y te ayudamos a buscar trabajo. Contacta con nosotros.

Mujer con autoestima